El imperio de los sentidos en la sexualidad.
El imperio de los sentidos en la sexualidad.

La sensualidad emana a través de los sentidos y saber cómo explotar su
potencial es importante para revitalizar la sexualidad.
Cada uno de nosotros tenemos unas preferencias por unos sentidos u otros.
Hay personas que le dan mucha importancia al olfato, gusto u oído, mientras que
otras, consideran estos sentidos menos importantes a la hora de practicar sexo.
El tacto y la vista son los sentidos sobre los que existe mayor consenso
general a la hora de valorar la influencia que tienen sobre la excitación
sexual. A todos nos gusta sentir el contacto cuerpo a cuerpo, y nuestra piel
puede producirnos sensaciones muy placenteras. Del mismo modo, nos agrada ver
cosas que nos aumenten la excitación.
Olfato
.
Oler la pasión
El olfato puede excitar o inhibir la respuesta sexual. En nuestra cultura,
preferimos que nuestros amantes estén aseados y que huelan bien. Para ello,
existen numerosos productos cosméticos, como desodorantes, colonias, perfumes y
geles, con el fin de enmascarar el olor corporal. Un buen perfume puede hacer
aumentar la excitación sexual, haciendo el cuerpo mucho más deseable.
La falta de higiene, produce el efecto contrario en la mayoría de personas,
pudiendo inhibir el deseo previo.
En otras culturas el olor de los genitales y las axilas es considerado como
afrodisíaco. Las secreciones de las axilas contienen esteroides que funcionan
como feromonas (sustancias químicas secretadas por un individuo, capaces de
producir un comportamiento determinado en otro individuo de la misma especie).
Por lo tanto, son sustancias químicas, sin olor, que afectan al
comportamiento sexual de forma inconsciente.
Diversos estudios han mostrado una mayor atracción sexual a través de las
feromonas. Muchas empresas cosméticas comercializan perfumes a base de
feromonas, con el propósito de “volverse irresistible” para el sexo opuesto.
Usa las cremas y aceites para el cuerpo, esos que emanan mucho olor. Además
las flores secas para perfumar las habitaciones, varillas de incienso, velas y
todo lo que sirva para despertar el sentido del olfato, ¡pero no lo uses todo a
la vez! Un ambiente que huela rico, despierta el sentido del olfato. De
ti depende crear ese ambiente.
Y recuerda que el olor de tu cuerpo puede
resultar muy excitante para tu pareja, así que no lo enmascares ni con
demasiados productos de perfumería ni con una higiene excesiva.
Atrévete y
averigua dónde huele mejor tu pareja: ¿en la nuca? ¿en el pelo? ……
Saborear el amor.
El gusto es el sentido que juega un papel menor en la excitación sexual.
Muchas personas pueden excitarse con el sabor de las secreciones vaginales o el
fluido seminal, pero no está del todo claro si estas secreciones están mezcladas
con otras sustancias químicas que puedan tener efectos sobre la excitación.
Utilizar alimentos sobre algunas partes del cuerpo puede contribuir a una
mayor excitación para algunas personas. Comer frutas sobre el cuerpo, untarlo
de cremas comestibles o utilizar lubricantes y cremas con sabores, puede
producir sensaciones diferentes y muy placenteras.
No obstante, de forma más indirecta, el gusto de alguna comida o bebida
(por ejemplo, un buen vino) puede asociarse al placer de la relación sexual.
¡Descubre su sabor!
Chupa, lame, juega con tu lengua en todas las
partes de su cuerpo. ¿A qué sabe tu pareja? ¿A qué saben sus labios?
¿Te
atreves a jugar con productos comestibles, como la miel y el chocolate?
Mirar con deseo
Probablemente sea el sentido que más influencia tiene en la excitación
sexual, debido a la rapidez con la que se produce esta, al ver imágenes que nos
resultan eróticas. Muchas revistas masculinas y femeninas están llenas de
cuerpos atractivos. La mayor parte de la publicidad se hace en base a alguna
imagen erótica.
La ropa, los complementos, la forma de nuestro cuerpo, el color del
cabello, el color de la piel, influyen de forma notable en el atractivo sexual.
También nos gusta ver a nuestra pareja con ropa atractiva, en ropa interior,
desnudándose o desnuda; pero nos gusta mirarla.
La vista es el sentido que más influencia tiene en el deseo, que es la fase
previa a la excitación sexual.
Vista
Ver es excitante
Al hacer el
amor, ¿qué prefieres? ¿tener los ojos abiertos o cerrados?, ¿y tu pareja?
Aprendan a verse, sobre todo en el preludio del amor.
No apagues la luz y mira.
Ve el cuerpo desnudo de tu pareja. Ve como se baña, como se pone y se quita su
ropa, y dile que partes de su cuerpo te gustan más. Tú disfruta del panorama y tu
pareja de los piropos, verán que es muy excitante.
Escuchar la excitación
El oído también tiene mucha influencia en la excitación sexual. Los sonidos
pueden aumentar o inhibir la respuesta. Normalmente, los sonidos que provienen
de la pareja, ya sean susurros, indicaciones de placer o gemidos, producen un
aumento notable de la excitación en la pareja.
El lenguaje “sucio” (hablar palabras mal sonantes o utilizar lenguaje
vulgar), puede gustar a muchas personas, en cambio, otras pueden encontrarlo
ofensivo.
La música genera los mismos efectos. Ciertas melodías o canciones
producirán efectos eróticos en algunas personas, mientras que otras melodías
inhibirán por completo la respuesta sexual.
A través del Oído
, Escucha los ruidos del amor
Pon música suave y romántica o muy
rítmica, como más les guste. De hecho hay música especial para hacer el amor,
búscala en la tiendas de música.
Aprende a escuchar los ruidos que
producen sus cuerpos, es decir los gemidos, suspiros, la respiración, etc. El
ruido de pareja debe de ser totalmente placentero; habla con tu pareja y no se
limiten, ¡exprésenlo!
Tocar con placer
El tacto es el sentido que produce efectos más directos en la excitación.
Nuestra piel nos permite sentir el dolor, la temperatura y la presión.
Un buen masaje en diversas zonas del cuerpo (espalda, cabeza, pies…) puede
ser sexualmente estimulante. Los besos, las caricias, los abrazos y demás
manifestaciones que incluyen el contacto cuerpo a cuerpo, producen fuentes
inagotables de placer.
Todo nuestro cuerpo es susceptible de producir sensaciones eróticas.
Algunas partes son especialmente sensibles a este tipo de estimulación, como
son las zonas erógenas. Estas áreas de nuestra piel contienen un gran número de
terminaciones nerviosas.
Las zonas erógenas principales incluyen los genitales, el ano, los pechos
(sobre todo los pezones), los labios, la lengua y el cuello. También existen
las zonas erógenas secundarias, que son aquellas partes del cuerpo que se
vuelven eróticamente sensibles a través de la experiencia.
No te limites y toca.
Las sensaciones táctiles no solo son las
yemas de tus dedos. Acaricia con tos pies, con los muslos, con la parte
interior de tus brazos, con tus pechos, incluso con tu nariz, o con cualquier
otra parte de tu cuerpo que se te ocurra.
Toca ligeramente, como su tu mano
flotara sobre su piel. Toca vigorosamente como si fuera un masaje. Descubre que
le gusta más a tu pareja y cómo se excita más.
Junta tus 5 sentidos y disfruta más de tu intimidad. ¿Puedes?
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