Aprendiendo A Soltar La Culpa.
Aprendiendo A Soltar La Culpa.
En éste post hablaré de la culpa y como podemos aprender a soltarla poco a poco y ver qué te sientes culpable, seguro que, a poco que te detengas a pensarlo, te sale un listado interminable:
De dejar una relación, de no ir los domingos a ver a tus padres, de no quedarte horas extras en la oficina, de no ser buena madre/padre, de comer demasiado, de ejercitar poco, de leer poco, de no dedicarle más tiempo a tus hijos…. ¡de casi todo!
Te planteo una reflexión acerca de la culpa, porque es la emoción negativa más frecuente con la que nos enfrentamos prácticamente a diario.
Porque tanto lo que hacen otros como lo que haces tú o incluso lo que no haces, te puede hacer sentir culpable y, de una forma inconsciente, te vas a castigar exactamente en el mismo lugar en el que sientes la culpa.
La culpa obedece a la creencia limitante de que para sobrevivir hay que luchar.
Y la culpa es sencillamente una entelequia, un producto de tu imaginación que separa y divide… No te confundas, ¡lo que ayuda a vivir es la cooperación!
De dejar una relación, de no ir los domingos a ver a tus padres, de no quedarte horas extras en la oficina, de no ser buena madre/padre, de comer demasiado, de ejercitar poco, de leer poco, de no dedicarle más tiempo a tus hijos…. ¡de casi todo!
Te planteo una reflexión acerca de la culpa, porque es la emoción negativa más frecuente con la que nos enfrentamos prácticamente a diario.
Porque tanto lo que hacen otros como lo que haces tú o incluso lo que no haces, te puede hacer sentir culpable y, de una forma inconsciente, te vas a castigar exactamente en el mismo lugar en el que sientes la culpa.
La culpa obedece a la creencia limitante de que para sobrevivir hay que luchar.
Y la culpa es sencillamente una entelequia, un producto de tu imaginación que separa y divide… No te confundas, ¡lo que ayuda a vivir es la cooperación!
Valentía. Podemos sentirnos orgullosos de
haber enfrentados muchos de nuestros miedos, por pequeños pasos que hayamos dado,
siempre es mejor que una parálisis eterna, o un evadirnos y mirar hacia otro
lado. Entonces siéntete orgulloso de la valentía desarrollada, para
poder vivir lo que venga, sea lo que la vida nos tiene preparado con un papel
de regalo que a veces nos gustará y otras no tanto, en éste nuevo ciclo, más
fuerte y renovados.

Ternura tu corazón se llena de ternura cuando te comprendes y entiendes que haces lo mejor que puedes, acorde a tu nivel de conciencia y con las herramientas que posees en cada momento, te deseo que seas tú mejor amigo y que te trates con mucha ternura que
sepas acompañarte en tus momentos de frustración.
El hecho de que seas claro contigo mismo y con los demás, y que tengas el
valor de expresar lo que sientes aunque puedas perder en ocasiones, que
sepas elegir claramente en situaciones de discernimiento, que sepas ver cuál
son tus verdaderos deseos, tus necesidades, que la claridad impregne tu vida en pensar, sentir y actuar en armonía.
O lo que es lo mismo: pensar, sentir y hacer lo mismo.
No vale pensar A, sentir B y hacer C. Olvídate porque no funciona.
Si haces algo y sientes culpa, no estás siendo coherente. Estás haciendo algo que piensas que debes hacer pero no lo sientes así.
Para que tu pensamiento y tu sentimiento estén coordinados, necesitas gestionar tu atención. Es algo vital que no puedes permitirte desatender.
Centra tu atención en la idea de cooperar y no en la de luchar. Abandona la pelea entre tus pensamientos y tus sentimientos.
Porque, como dice Anthony de Mello, nos confundimos: “nuestros enemigos no son las personas que nos odian, son las personas a las que odiamos”. Lo que hacemos continuamente es proyectar en otras personas atributos que no queremos reconocer como nuestros.
Para las personas que nos odian, nosotros somos sus espejos y lo que ven en nosotros es su problema, es su basura emocional, nosotros somos simplemente los agentes que formamos parte de su aprendizaje personal.
Pero nuestro verdadero problema está en las personas a las que odiamos. Porque al odiar sentimos culpa, enjuiciamos moralmente y generamos sentimientos de venganza.
Soltar la culpa que sientes te permite liberarte y expandirte, crecer como ser humano.
En nuestro interior, para mantenernos sanos, todo debe funcionar en cooperación de la misma forma que la unidad familiar coopera para sobrevivir en sociedad.
La clave para soltar la culpa está en RESIGNIFICAR.
Y esto significa entender algo destructivo como algo constructivo.
La culpa conlleva el pecado y éste no es más que el error del arquero que falla su tiro a la diana. ¿Cómo consigue darle al centro? Repitiendo fallos, porque sin errores no hay aprendizaje.
Cuanto más pecas/erras. Más aprendes y creces.
Puesto que la culpa para nosotros significa pecar, RESIGNIFA el pecado como el error necesario para aprender.
Comprende el inmenso potencial que tiene la corrección de un error.
Cambia ese pensamiento.
Curarás tu culpa. Ello te traerá mucha alegría y vivirás acorde a tus deseos.
Cuando sabes lo que quieres tu vida se llena de deseo y Entusiasmo.
Por los que haces, sientes y vives.
Porque sentirte culpable duele, empequeñece, daña y limita de una forma desgarradora.
¡Porque ya está bien de sentirte culpable!
O lo que es lo mismo: pensar, sentir y hacer lo mismo.
No vale pensar A, sentir B y hacer C. Olvídate porque no funciona.
Si haces algo y sientes culpa, no estás siendo coherente. Estás haciendo algo que piensas que debes hacer pero no lo sientes así.
Para que tu pensamiento y tu sentimiento estén coordinados, necesitas gestionar tu atención. Es algo vital que no puedes permitirte desatender.
Centra tu atención en la idea de cooperar y no en la de luchar. Abandona la pelea entre tus pensamientos y tus sentimientos.
Porque, como dice Anthony de Mello, nos confundimos: “nuestros enemigos no son las personas que nos odian, son las personas a las que odiamos”. Lo que hacemos continuamente es proyectar en otras personas atributos que no queremos reconocer como nuestros.
Para las personas que nos odian, nosotros somos sus espejos y lo que ven en nosotros es su problema, es su basura emocional, nosotros somos simplemente los agentes que formamos parte de su aprendizaje personal.
Pero nuestro verdadero problema está en las personas a las que odiamos. Porque al odiar sentimos culpa, enjuiciamos moralmente y generamos sentimientos de venganza.
Soltar la culpa que sientes te permite liberarte y expandirte, crecer como ser humano.
En nuestro interior, para mantenernos sanos, todo debe funcionar en cooperación de la misma forma que la unidad familiar coopera para sobrevivir en sociedad.
La clave para soltar la culpa está en RESIGNIFICAR.
Y esto significa entender algo destructivo como algo constructivo.
La culpa conlleva el pecado y éste no es más que el error del arquero que falla su tiro a la diana. ¿Cómo consigue darle al centro? Repitiendo fallos, porque sin errores no hay aprendizaje.
Cuanto más pecas/erras. Más aprendes y creces.
Puesto que la culpa para nosotros significa pecar, RESIGNIFA el pecado como el error necesario para aprender.
Comprende el inmenso potencial que tiene la corrección de un error.
Cambia ese pensamiento.
Curarás tu culpa. Ello te traerá mucha alegría y vivirás acorde a tus deseos.
Cuando sabes lo que quieres tu vida se llena de deseo y Entusiasmo.
Por los que haces, sientes y vives.
Porque sentirte culpable duele, empequeñece, daña y limita de una forma desgarradora.
¡Porque ya está bien de sentirte culpable!
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